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FANTANGUEANDO: dúo con la clavecinista Silvia Márquez descargar audio descargar audio
FANTANGUEANDO: dúo con la clavecinista Silvia Márquez

  “...Y diciendo esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirtiéndole que sin duda alguna eran molinos de viento, y no gigantes aquellos que iba a acometer.”

Fantangueando es un hilo de danza cosido con fantasía y sensualidad. No, no es un error. Fantango, el título de la obra que da nombre al programa, es un juego de palabras, un efecto óptico como tantos otros de ese Quijote que Jukka Tiensuu adora: ritmo de tango oculto bajo la fantasía, abierta totalmente al intérprete, que debe utilizarla hasta la exageración: “Siéntete libre para tocar con euforia, molto doloroso, sinistrissimo, scherzando, con violenza, languidisssimo... Siéntete libre para crear una excitante mezcla de ‘appassionango’, ‘violentango’, ‘donquijotango’, ‘fantango’, ‘esitandango’, ‘fanfarango’, ‘czardango’, ‘patetango’...”

Con Tango-Fusion continuamos en el mundo hispánico, pero allá, en Buenos Aires, patria del tango. A petición de Elisabeth Chojnacka, Yves Prin, uno de los compositores más abiertos a las músicas del mundo, responde asociando el clavecín al bandoneón, el alma irremplazable del tango argentino, en lo que se ha convertido en un “grandioso y trágico fresco” (¡17 minutos!) a la gloria de Eros y Thanatos. Inyectado de todos los elementos del tango (pulsación, ritmo, rupturas melódicas), era inevitable que el fantasma de Astor Piazzolla se manifestara. Ritmos secos e incisivos y lirismo melódico, cuya expresión se aproxima a veces al límite de la violencia. Frente a este, Girondeando, de Gorka Hermosa, roza el de la sensualidad, vistiendo de música las palabras del poeta argentino Oliverio Girondo. Por debajo de todo ello, inalterable siempre, la danza, como dibuja Horacio Ferrer en la letra de Libertango:

“Mi libertad es tango de par en par abierto

y es blues y es cueca y choro, danzón y romancero.

Mi libertad es tango que baila en diez mil puertos

y es rock, malambo y salmo y es ópera y flamenco”.

La Bulería y los Tangos de Miguel Ángel Remiro unen dos tradiciones musicales nunca totalmente separadas en España, la culta y la popular, reelaborando ritmos y palos habituales. Tan habituales como aquellos que describe Manuel de Falla en El Sombrero de tres picos: la Danza de la molinera, sensual baile con un racimo de uvas para tentar al galán y seductor corregidor, es un enérgico fandango de tema brioso y pasional, lleno de encanto, poderosa danza, ritmo moderado; la Danza del molinero está basada en la farruca, danza sobria, lenta y ceremoniosa, con fuerte sabor flamenco.

Molinos, danza, sensualidad, lirismo, dos instrumentos de camino a la fusión: dos timbres, dos culturas, dos músicas y el constante ritmo que insiste sin piedad. Como el célebre verso de Baudelaire: “bajo el yugo del placer, esa tortura despiadada...”

 

 

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